CAE OTRO PERIODISTA, ABATIDO EN LA FECHA DE CONMEMORACIÓN DE LA MUERTE DE JAVIER VALDEZ


Mientras en diferentes ciudades del país se conmemoraba el primer aniversario de la muerte del periodista sinaloense Javier Díaz, en Villahermosa, Tabasco, fue ejecutado Juan Carlos Huerta, el cuarto periodista asesinado en lo que va del año.

Como brutal recordatorio de la permanente amenaza que pende sobre el ejercicio del periodismo y la libertad de expresión e México, continúan sumándose uno tras otro, imparables e impunes, los crímenes que pretenden imponer silencio sobre gravísimas condiciones de deterioro social, cuya denuncia ha costado la vida a más de 130 mujeres y hombres en el ejercicio de la información y comunicación desde el año 2000 a la fecha.

El grito de ¡Basta! que surgió solidario de miles de voces hace un año ante el impresionante espectáculo del periodista galardonado con el Premio Internacional a la Libertad de Prensa, abatido a balazos precisamente por ejercer esa libertad, ha seguido sonando en el vacío, con muy pobres resultados cuando se suman nuevos hechos de sangre.

La exigencia de justicia, de fin a la impunidad, de cambio urgente en las condiciones de degradación económica y social que surgen de todos los ámbitos de la sociedad. tiene en este sector a uno de los más agraviados por quienes son acusados de ser los principales perpetradores de agresiones y crímenes contra periodistas y comunicadores: la narcodelincuencia y los funcionarios públicos, “los malos que están en el narcotráfico y en el gobierno”, como dijera Valdez en su memorable y premonitorio discurso de 2011 al advertir lo difícil que era esperar justicia de quienes son sospechosos de complicidad.

La AMARC, Asociación Mundial de Radios Comunitarias, capítulo México, en el aniversario del sacrificio de Javier Valdez rinde homenaje a los hombres y mujeres que como él, han ofrendado su vida en defensa de la libertad de expresión, pilar para la defensa de todos los demás derechos humanos, y ante la consumación de un nuevo crimen exige a las autoridades cumplir con su obligación de responder a los reclamos de justicia a través de la investigación expedita y castigo de los responsables, o su RENUNCIA ante esa manifiesta incapacidad, tan cercana a la complicidad y permisividad.

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